¡Qué tema! Sí que se requiere una dosis de paciencia. Especialmente con nenes inquietos es menester estar preparados psicológicamente para estas escenas que describes tan acertadamente. Los padres deben estar mentalizados a que seguramente habrá que hacer algunas paradas, quizá en momentos la mamá tendrá que viajar con ellos en la parte trasera para ir jugando, entreteniéndolos.
Hay que llevar suficientes líquidos o frazadas (si se viaja con clima frío, claro), y tener cuidado cuando se les dan alimentos para evitar los mareos. Las galletitas pueden funcionar pero siempre hay que estar pendientes de cualquier atragantamiento.
Lo que yo hacía a veces cuando se desesperaban (Andrea era la más inquietilla en esto), la distraía sobreactuando: ¡huuuuy, mira lo que hay allíii!
Es un perrito? ¿O es perrita? Mira, dile adiós... huuuuuyyy ya se fue... dónde quedó, ponte lista a ver si viene otro.
O, ya sabes, ¿dónde están tus orejitas? ¡Tócalas! ¿no se han caído? ¿Dónde quedó la naricita? Cositas así...
Todo lo que has mencionado es totalmente útil: cuentitos de tela para los nenes más pequeños, su juguete favorito (por ejemplo, el patito, jejeje), inclusive encender y apagar la luz interior del auto.
El conductor debe procurar mantener la atención en el camino y dejar que alguien le apoye para evitar accidentes o distracciones peligrosas.
En resumen, repito: paciencia y creatividad, serán elementos clave en viajes en auto, autobús, avión con nenes pequeños. (Lo peor es cuando otros viajeros se impacientan con tu nene... grrrr! )