La enfermedad tiene un período de incubación de 14 días (10-21). Tras un breve catarro de vías altas, fiebre variable, cefalea y malestar general, aparece una erupción típica, pruriginosa, que predomina en el tronco y la cara y se extiende hacia extremidades y el cuero cabelludo.
Los elementos son primero maculosos (manchas rojizas) y después pápulas (lesiones rojas sobreelevadas), que se transforman posteriormente en vesículas (ampollas) de contenido claro, rodeadas de un halo inflamatorio rojizo. Las vesículas se enturbian, se rompen, se secan y aparecen costras. El proceso dura habitualmente 4-5 días. ya que se producen sucesivos brotes, coexisten elementos en distintas fases (máculas, pápulas, vesículas y costras) y su número puede variar de unos pocos a varios centenares.
Al desprenderse las costras pueden quedar manchas claras o oscuras durante semanas o meses. Sólo dejan cicatrices definitivas las lesiones sobreinfectadas. Pueden haber vesículas, que se transforman en pequeñas úlceras, en la mucosa oral, ocular y genital.
Suele ser bien tolerada en niños, con sólo fiebre y molestias leves, siendo lo más incómodo el prurito. En niños mayores y sobre todo en adultos el cuadro es más severo, con más vesículas y molestias generales significativas.
Es muy contagiosa desde la fase catarral previa a la erupción (cuando aún se desconoce que el niño tiene la varicela) hasta haber secado todas las vesículas y existir sólo costras. En este momento el niño puede volver a la escuela. Deja un período de depresión inmunitaria durante varias semanas, que facilita la adquisición de otras infecciones.
Aunque la varicela cure, el virus permanece en el organismo y años después puede reaparecer en forma de herpes-zóster. Se trata de una erupción muy molesta y en adultos a menudo extremadamente dolorosa, que aparece siguiendo el territorio de un nervio sensitivo, muchas veces un nervio intercostal, en forma de erupción vesiculosa sobre base inflamatoria que rodea en forma lineal un lado del tórax (lo que se denomina "culebrilla").
La importancia clínica de la enfermedad se debe a sus complicaciones, más habituales en:
· Adultos.
· Inmunodeficientes.
· Niños menores de 1 año.
La vacuna de la varicela se prepara con virus vivos atenuados.
Confiere una protección excelente (>95%) frente a la enfermedad grave, buena (70-90%) contra la enfermedad clínica con exantema (erupción típica) y regular contra la infección (no la impide totalmente).
En más del 95% de los niños sanos se logra la protección con una sola dosis
Algunos individuos vacunados contra la varicela pueden sufrir esta enfermedad, pues la protección que proporciona la vacuna no es total. Se trata, sin embargo, de una varicela habitualmente leve, con menos vesículas, menos afectación general y menos complicaciones que la varicela causada por la infección natural.
Los efectos secundarios incluyen:
Reacciones locales en las primeras 48 horas.
· Fiebre.
· Otros efectos adversos son difíciles de atribuir a la vacuna dada su escasa frecuencia, tanto en vacunados como en no vacunados.
· Alergia a algún componente de la vacuna. Las reacciones alérgicas severas a vacunas en general son muy infrecuentes (1/********* de dosis administradas).
Varicela postvacunal. Un 3-5% de niños vacunados presentan erupción vesiculosa localizada. En otro 3-5% es generalizada, maculopapulosa o similar a la varicela.
Herpes zóster. La vacuna puede producirlo, pero su incidencia y severidad en vacunados es inferior que en los no vacunados.
Transmisión del virus vacunal. Muy excepcional. Sólo lo transmiten los vacunados que tienen erupción. Si aparece una erupción en una persona vacunada, deberán cubrirse las lesiones, si es posible, y evitar el contacto con individuos susceptibles de alto riesgo
Algunas Comunidades Autónomas la incluyen ya en sus calendarios de va-cunas sistemáticas., con una sola dosis a los 12-15 meses, preferiblemente de forma simultánea con la vacuna triple vírica.
La vacuna es eficaz si se administra en los primeros 3 días (6% de fallos) o hasta 5 días (33% de fallos) tras la exposición a un caso de varicela. Se ha utilizado con éxito para la interrupción de brotes epidémicos en guarderías y escuelas.
Las contraindicaciones incluyen:
· Enfermedad moderada o severa, con o sin fiebre.
· Reacción alérgica a algún componente de la vacuna, incluyendo neomicina y gelatina.
· Inmunodeficiencia, infección por VIH (salvo en ciertas condiciones), neoplasias en tratamiento de inducción o radioterapia y niños que reciben corticoides a dosis altas o tratamiento crónico con salicilatos.
· Embarazo.
· Niños en contacto con embarazadas susceptibles.
La lactancia no es una contraindicación de la vacunación de la madre o el niño. Puede administrarse a convivientes con recién nacidos.
Puede emplearse a partir de los 9 meses de edad pero la recomendación habitual es emplearla a partir de los 12 meses.
Hasta los 13 años se administra 1 sola dosis.
En mayores de 13 años, 2 dosis separadas 1-2 meses.
No se recomienda, de momento, la revacunación.
espero que esto te sirva de ayuda, un saludo y un beso!
Sobreinfección de las lesiones
Infecciones graves por otros gérmenes
Otitis media aguda
Ataxia cerebelosa aguda (afectación cerebelosa)
Encefalitis (afectación cerebral, rara en niños)
Neumonía varicelosa o bacteriana (infrecuente en niños)
Síndrome de Reye (lesión hepática y cerebral) asociado al uso de aspirina en el curso de la varicela
Síndrome de Guillain-Barré
Púrpura trombocitopénica postinfecciosa
Otras: artritis, osteomielitis, glomerulonefritis...