Es lo que me gusta de este foro, Steph. Me vuelvo a enamorar de mis hijos.
Es decir, imagínate, ya adolescentes! Cuando están pequeños tenemos los ideales de cómo queremos educarlos, porque es más que nada eso, ir sólamente dando límites y parámetros pero el carácter lo traen ya, como dices su personalidad.
Van creciendo y de repente te sorprendes en patrones que no te gustaron, ya sea de tus padres o de otros lugares donde recibiste los valores y, tienes que retomar el asunto y reevaluarte como padre y con lo que habías adoptado como firme. Asimismo, tienes que comprender que van creciendo y que haz hecho tu mejor trabajo para verlos volar y para darles raíces. A lo mejor no te gustará en el transcurso muchas cosas que vas viendo, pero hay que respetarlas y a lo mejor son muchas cosas que no te gustan de ti mismo... y hay que mejorar.
Lo más difícil, sin duda es el balance, como dices entre el niño que tiene la certeza de poder defender su punto de vista y la rebeldía que podrá contraerle problemas.
Sin duda alguna, lo que más impacta es el ejemplo.
Leí algo y te lo comparto: "lamento, hijos, no dejarles como herencia una vida perfecta sino una historia llena de hoyos, de tropiezos, caídas y de volver a levantarme. Les entrego, hijos, lo que soy, lo que tengo, más no puedo. Lo que tengo les doy
Y yo añado, esto es lo que tengo para darles : mis experiencias, mis fracasos, mis aciertos, mis valores, mi fe, mi aceptación a pesar de los errores que cometan, pero no esperen que apruebe todo lo que hagan, podrán no gustarme sus acciones pero a ustedes siempre los amaré y los aceptaré.
Siempre procuro mirar lo mejor de ellos y busco en mí lo que puede mejorarse
Cariños, Steph