Existen muchos libros de autoayuda que aconsejan seguir unas pautas u otras, a menudo sólo sirven para hacer un lío a los padres ya que algunos se contradicen. Es bueno tener algo de información, pero no olvides que la mayor información te la dará tu hijo.
Obsérvale día a día y aprende los trucos que funcionan para vosotros y no para el vecino.
A la hora de dormir es bueno establecer una rutina para que todo sea monótono y pueda aprender debido a la repetición.
Si el niño se despierta de noche llorando es porque necesita algo, acúnale, cántale, acurrúcale. Tú eliges , él solo quiere que le prestes atención. Si le dejas llorar, su impotencia le hará continuar y después de media hora será más complicado calmarle. Si le das lo que quiere en los primeros minutos, pronto se calmará y podréis seguir durmiendo.
El darse media vuelta y dejarle llorar hasta que se canse solo provocará que no peguéis ojo en toda la noche y que el niño se frustre. Al día siguiente estará inquieto, cansado y vosotros igual. Repite esta dinámica cada noche y acabaréis en el psiquiátrico.
Cuando los niños son aún bebés, están habituados al olor y contacto de su madre, si se despiertan por la noche o no quieren dormir, tal vez el meterles en la cama con nosotros un rato para que sientan nuestro calor y se sientan protegidos, será una buena opción, en la cuna se sienten solos y abandonados. Después de que se haya dormido podrás devolverle a su cuna y todo estará calmado.
Ten en cuenta que una vez alcance una rutina a la hora de dormir, no va a necesitar nada de esto, con lo cual es un periodo en el que tienes que valorar qué trucos son los que mejor funcionan.
No todos los niños duermen de un tirón, suelen despertarse y al echar de menos el contacto físico empiezan a llorar, si no se calma en un tiempo corto , cógele y acúnale, si no está enfermo ni le ocurre nada se calmará en poco tiempo.
A menudo hablarle , y decirle cositas le calma también, ten en cuenta que se despierta en medio de la oscuridad y no tiene ninguna referencia, ni de sonido ni visual, si te escucha hablarle o canturrearle o te ve que le pones el chupete o le das agua volverá a dormirse.
Los niños no lloran por capricho, sobre todo cuando son tan pequeños, todavía no han aprendido a manipularnos con sus llantos y solo quieren recibir lo que esperan, si no es así se volverán más llorones.
Cuando ya son más conscientes puede ser que utilicen el llanto como herramienta para conseguir lo que quieren , pero es un llanto muy distinto y sus necesidades son otras , como no comer, conseguir chuches, etc. Aprende a valorar cada situación, son muy distintas