Apreciada Eulalia:
Uno de cada tres niños tiene miedo de la oscuridad. Acostumbra a desaparecer alrededor de los 9 años. El temor a la oscuridad se asocia con miedos diferentes: separación de los padres, soledad, pesadillas, desamparo, etc. No es un miedo innato, es un miedo adquirido a través de un sinfín de imágenes, vivencias e historias que experimenta el niño:
- La oscuridad para él es lo mismo que separarse de sus padres, dejar de verlos y, en definitiva, quedarse solo. Esta sensación de soledad se agrava porque piensa que en su habitación hay un fantasma, un monstruo o un ladrón que se ha escondido en el armario y que se lo puede llevar en cualquier momento, separándolo de sus padres.
- Cuando se explican cuentos infantiles, un recurso muy habitual es relacionar a los malos con la oscuridad: "el dragón vivía en una cueva oscura", "los piratas atacaron por la noche", etc.
- En las películas o dibujos infantiles, las escenas oscuras y con poca luz suelen ser en las que se desarrollan los acontecimientos negativos, con connotaciones tristes o temerosas. Cualquier imagen o película, por más irreal y absurda que sea, él la vive como real y la asimila como posible. Por la noche, esas imágenes vuelven a su cabeza, acompañadas de sentimientos de inseguridad y miedo, difíciles de asimilar.
- Las bromas inconscientes en torno a la oscuridad: "Huy, que oscuro, qué miedo, qué miedo…"
- Asocia luz con un estímulo positivo y oscuridad con el miedo y la soledad: por la noche se despierta porque ha tenido pesadillas y llama a su madre con desesperación. Ésta llega y, antes de calmarlo, enciende LA LUZ y acto seguido le consuela.
Para ayudarle a superar este miedo (cuando realmente esté asustado, no cuando se niegue a separarse de sus padres para estar más tiempo acompañado), se pueden hacer varias cosas:
- Buscar con él los monstruos que cree que hay en el armario o bajo la cama para que se quede tranquilo.
- Nunca te burles de sus miedos. La sensación de miedo es real y muy dolorosa. Ten paciencia y trata de comprenderle.
- Establecer una rutina muy clara para acostarse. Acostumbrar a tu hijo a seguir la misma pauta antes de ir a dormir le proporcionará seguridad.
- Acostumbrarlo a dormir a oscuras y no necesariamente en silencio absoluto ya que cualquier ruido inesperado podría sobresaltarlo y asustarlo.
- Contarle cuentos que hablen de niños que han pasado por la misma situación que él y lo han superado.
- Quedarse un ratito a su lado, consolándolo con la luz apagada pero siendo muy firme con el tiempo que te quedarás: “una canción, un último abrazo”…
- Colocar una lucecita en la pared, de muy baja intensidad y no cerrar la puerta del todo.
- Proporcionarle un peluche o un objeto familiar que le trasmita seguridad emocional.
- Controlar lo que ve en la televisión.
- Permite que durante el día tenga momentos de calma. Demasiada actividad puede disparar la imaginación y la ansiedad.
- Practicar durante el día juegos en la oscuridad: la gallinita ciega, sombras chinescas, regalos escondidos en la oscuridad, el escondite (escondiéndose el padre o la madre en el dormitorio a oscuras del niño), etc.
- Recordar las experiencias positivas del día antes de ir a dormir y charlar sobre ellas
En realidad hay muchas maneras de ayudar a un niño a superar este miedo. Son los padres los que, conociendo a su hijo, saben lo que más puede ayudarles.
Recuerdo una madre que le dijo a su hijo que sus miedos estaban dentro de burbujas de jabón, flotando en el aire, como en la película de "Dumbo". Le dio un abanico para que cuando tuviera miedo se abanicara con él y las burbujas se alejaran. El hecho de dormir con el abanico fue suficiente para dormir “como un tronco”.
Otra madre introdujo en una caja de zapatos un montón de notas en los que escribió palabras agradables: helado, columpio, cumpleaños… Su hijo cada noche sacaba un papel y “decidía” soñar con esa palabra, la cual le recordaba experiencias previas agradables. También esto fue suficiente para darle seguridad.
Os animo a enviar vuestros trucos. Seguro que adaptados a otras circunstancias pueden ayudar a muchos niños a dormir sin miedo.