Después del primer año de edad, el bebé tiene avances muy importantes en su desarrollo: aprende a caminar y a hablar y su control corporal mejora. La estimulación ayuda a optimizar estos procesos.
Los niños son como un motor en constante movimiento y no paran de crecer y desarrollarse. El periodo entre los 12 y los 24 meses no es la excepción. Durante este año pasan de gatear a caminar, tienen sus primeros tropezones y, además, empiezan a decir algunas palabras. La estimulación es fundamental para permitir un adecuado progreso cognoscitivo y motriz.
Al cumplir un año, el bebé asciende un escalón neurológico y empieza una nueva etapa de crecimiento. En este momento sus funciones sensoriales, vestibulares y sicológicas van evolucionando y poco a poco se perfeccionan.
La estimulación desde los meses iniciales de vida propiciará que el niño llegue a esta edad con las capacidades para recibir nuevos conocimientos, empezar a desplazarse, aprender a agarrar objetos, adquirir lenguaje y comprender el mundo a su alrededor.
“Cuando el bebé tiene un año, es una etapa bellísima. Se les llama pequeños exploradores, porque ya están caminando y quieren conocerlo y manipularlo todo. Además, si ven algo que les llama la atención, van por él. Se desplazan solos y obtienen mayor independencia”