El recién nacido necesita del contacto y del baño sonoro que le proveen la voz de la madre y del padre y del ámbito en el que crece.</span>
Como el alimento, estas expresiones humanas que rodean al bebé desde su aparición en el mundo externo, lo nutren cotidianamente.</span>
Un rostro sonriente es considerado para los bebés algo reconfortante. El rostro serio o con enojo o disgusto no logra buenos intercambios con un niño por eso la sonrisa de los profesores son tan imprescindibles como el deseo de jugar. A menudo, problemas personales, un malestar pueden alterar inconscientemente el gesto del profesor y ahí es donde se justifica recuperar la sonrisa desde el rol profesional separando la problemática para no perjudicar la clase ya que los bebés y los niños pequeños suelen ser muy perceptivos.</span>
A veces basta explicar a los padres cuanto necesitan los bebés “leer” en el rostro de quienes más quieren, un rostro amable aún cuando tengan preocupaciones.</span>

