Vero, creo que todas te entendemos a la perfección. Yo dejé a mi Diego Alonso casi a los 4 meses y durante un mes en la oficina me la pasaba llorando todo el día. En mi caso, mi esposo tiene su propia empresa y su oficina está en mi casa y su estudio fotográfico en el mismo edificio, un piso más arriba que mi depa, así que él está siempre "chequeando" a mi gordito, pero igual, eso no impedía que yo me sintiera mal. Mis amigas en las oficinas me apoyaron mucho, porque yo a los dos días quería renunciar, hasta me puse a hacer mi carta de renuncia. Hubo un consejo que me dieron y me ayudó, por eso te lo comparto ahora a ti: Lo que estamos haciendo, talvez ellos ahora no lo puedan valorar, pero en algun tiempo, todo lo que haces servirá para que ellos se sientan orgullosos de ti, cuando sepan de tu propia boca, cuán grande sacrificio haces y tú misma verás con orgullo que lo pudiste hacer. La tarea es difícil, pero siempre debes pensar en el futuro y no solo en el presente.
Y es así amigas, cuando llegamos a casa, cansadas por la oficina, nos renovamos no sé cómo pero Diosito nos da fuerzas y a la carga otra vez, pero somos mujeres valientes que tenemos que enfrentar los retos de la vida: trabajar, ser mamás, esposas y amigas..
Ánimo Vero, verás que poco a poco te organizarás, y aunque siempre te de penita dejar a tu pequeñito, lo podrás asimilar mejor.
Un beso