No suele faltar en la canastilla del recién nacido, y generalmente se estrena en las primeras horas o días de vida. Su principal beneficio es el efecto tranquilizante para el bebé, pero también tiene efectos negativos, como el posible fracaso de la lactancia materna o las alteraciones dentarias.
Desventajas del chupete:
Maloclusiones dentarias. Los hábitos de succión no nutritiva se han relacionado con deformidades de la boca. Estos problemas muchas veces se resuelven solos al suspender el uso del chupete. Sin embargo, su empleo después de los 3 años de edad puede ocasionar deformidades más permanentes que requieran de la intervención de un odontopediatra. El uso prolongado del chupete también se ha relacionado con la aparición de caries dentales, debido a la permanencia en el chupete de restos de alimento.
Otitis media aguda. El chupete puede favorecer el paso de bacterias de la nariz y la garganta al oído medio a través de las llamadas trompas de Eustaquio, aumentando el riesgo de otitis. Esto ocasiona que muchos pediatras recomienden restringir el uso del chupete a los primeros 10 meses de vida, cuando la necesidad de succión es mayor y la otitis media aguda es más infrecuente.
Accidentes. En caso de caída accidental, el borde del escudo de plástico rígido del chupete puede ocasionar heridas al chocar con la cara del niño. Por otro lado, el uso de collares para colgarlo del cuello es muy peligroso, pudiendo provocar la estrangulación. Por último, la aspiración de una parte del chupete, con la consiguiente obstrucción de las vías respiratorias, es otro posible accidente relacionado con este hábito. El riesgo es mayor cuando se usan chupetes de varias piezas, como los fabricados en casa con una tetina unida al tapón de plástico de un biberón.