más de una vez hemos escuchado que abuelas y tías lanzan expresiones como Dejálo llorar le abre los pulmones ; Que llore un poco le hace bien . A esta altura de los acontecimientos, ya no creemos que el llanto ayude en algo al desarrollo orgánico de los niños. Pero algunos papás se preguntan si es conveniente dejarlo o no llorar. Esta duda, muy probablemente venga de la mano del tan consabido no lo alces que lo vas a malcriar.
Para desmitificar tales ideas (que cuentan con una larga trayectoria) nada mejor que ofrecer explicaciones que fundamenten su invalidez.
No lo dejes llorar
El bebé no tiene un lenguaje de palabras. Su forma de expresión es exclusivamente corporal: movimientos, gestos, llanto. Siendo tan acotadas sus posibilidades de hacerse entender, el llanto es el modo que más efectivo le resulta para conseguir respuestas inmediatas por parte de los demás.
Sabe que si llora, mamá vendrá. Un gesto puede ser no visto , pero difícilmente el llanto sea no escuchado . De esa manera trata de hacerse entender: Me duele, Tengo hambre, Tengo frío, Tengo sueño, Siento miedo o Mamá, quiero estar con vos.
Cuando el bebé llora , hay un mensaje implícito que debe ser descifrado. Su mamá, en un intento por comprenderlo le pregunta: ¿Te duele la pancita?, ¿Estás aburrido?. Y lo aplaca. Calma esa necesidad, a veces sin lograr descubrir qué le pasa, pero actuando intuitivamente y obrando en consecuencia.(¡es que...ella es mamá!) Así, el bebé, de la impotencia de no saber cómo resolver sus deseos, encuentra en ella la aliada perfecta, la mediadora incondicional entre sus necesidades y la satisfacción. Ella lo puede todo: traer la risa, calmar el llanto, apagar el dolor y borrar la tristeza.
Alzalo siempre que creas necesario
Nadie mejor que mamá para entender a su bebé. Esa percepción materna le indica qué hacer. Y ante la duda actúa instintivamente: lo toma en sus brazos.
El contacto del bebé con el cuerpo de su madre le transmite una serie de sensaciones sólo comunicables a través de ese encuentro cercano: olores, temperaturas, texturas, ruidos...Todos ellos referentes de que esos brazos...¡son mamá!.
Porque lo que en realidad ella dice a su hijo cuando lo toma, es un mensaje corporal, silencioso, pero que el niño, muy bien sabe interpretar. Ese mensaje dice quedate tranquilo, ya todo pasó. Estás con mamá.
(¿ No tenés ganas de correr a levantarlo? No te prives ni una sola vez. A los dos les hace bien