Quiero compartir con ustedes una anécdota que me escribió una amiga. Me paltica acerca de Esther, una mujer que conocemos que tiene una casa hogar con 15 niñas huérfanas. La operaron el lunes de la vesícula... pero aquí les dejo la anécdota, sé que les gustará:
"Lo simpático del cuento es que con las anécdotas de las niñas, no podíamos parar de reírnos, pues me comentó que antes de someterse a todo este procedimiento ella organizó legalmente todos sus bienes en un testamento, como sabes ella tiene una enfermedad tremenda en su hígado (hepatitis B) se contagió por una transfusión de sangre hace ya muchísimo tiempo, pero el Señor la tiene de pie y trabajando en tan lindo Ministerio; pero bueno mi punto va a que el día antes de venirse para San Diego llamó a las niñas para despedirse y hacerles ciertas recomendaciones y por supuesto les habló de la posibilidad de no regresar.
Ya te puedes imaginar el ambiente tenso que se generó en la casa hogar, así que cada una comenzó a orar y las plegarias estaban llenas de lágrimas, ellas se sobrecogían de temor al pensar en la vida de su mamá y decían cosas como: "Señor, apiádate de nosotras y no nos vuelvas a dejar huérfanas, etc.". Pero aquí viene lo simpático del cuento dentro de tanta tensión, el Señor pone Su toque de humor y de pronto una de ellas se para y dice: "Señor yo te pido de todo corazón que no me vayas a dejar viuda". Te puedes imaginar la risa de todas y todos, un momento que se estaba convirtiendo en una lucha terminó lleno de adrenalina pura y acabó totalmente con el estrés y la incertidumbre. Definitivamente la risa es el remedio infalible del alma. ¡Así que a reír se ha dicho!"