Es una situación bastante común. Y no me refiero a esos casos en los que, desgraciadamente, han desparecido sus padres, sino a esos casos en los que los padres delegan parte de la crianza de sus hijos más pequeños en sus hermanos mayores.
Esos hijos más grandes deben cargar con la responsabilidad de cuidar a sus hermanitos, compartiendo una tarea que le corresponde de manera exclusiva a los padres. Se quedan con ellos cuando los padres trabajan o salen, cocinan para ellos, los vigilan en las noches, los llevan a la plaza, al pelotero, a un cumpleaños y a veces hasta deben llevarlos cuando salen con amigos o con un noviecito, en fin: se convierten un poco en sus padres y dejan de lado la actividad que es propia para la edad de ellos. Claro que me estoy refiriendo a una tarea "impuesta" y no libremente elegida. Es muy lindo contar con la ayuda de los hijos mayores, pero cuando ella llega de manera natural y amorosa.