Plano físico:
Después del parto, la situación suele ser más compleja. A nivel físico, se terminan las molestias propias del embarazo y la mujer tendrá que recuperarse del parto. Afrontará el cansancio producido por la atención que debe brindarle a su bebé, combinado con las demás tareas y aspectos de su vida cotidiana: su pareja, su proyecto personal, etc. Entrarán en juego una red de relaciones conformada por la pareja, creencias, mandatos, historia personal, características de la personalidad, además de la familia de origen de cada uno.
Plano emocional:
Con respecto al plano emocional es interesante tener en cuenta como se combina en cada mujer su parte "mujer - madre", junto al aspecto "mujer - sensual - sexual".
Esto también es válido para el varón, ya que la única madre significativa hasta el momento fue la propia. Hasta ahora el aspecto mujer-madre estaba puesto en su mamá, y el aspecto mujer-sensual-sexual en su pareja. Cuando su pareja se convierte en madre se pondrá en juego esta ecuación y comenzará a mirar a su pareja ya no solo como mujer sexual.
El resultado dependerá de la integración de los aspectos de estos dos roles (sensual o maternal) y de la capacidad, en este caso del varón, de poder ver a su madre como mujer sexual, y de la flexibilidad para fusionar estos aspectos en su mujer. Esto también se juega en el psiquismo de las mujeres, ya que no todas han logrado sostener paralelamente las implicancias sociales y religiosas de ser madres (puras, inmaculadas y sacrificadas) con las de ser sensual (sexual, ardiente y fogosa).
De como se conjugue esta dinámica y de los niveles de integración con que cuente la mujer frente a estos aspectos, que socialmente se han mantenido tan disociados, se presentarán situaciones y vivencias diferentes.