En muchos hogares con niños es difícil evitar la avalancha de juguetes en las celebraciones navideñas. Abuelos, tíos y otros familiares hacen regalos a los peques aprovechando Papá Noel, el Tió o los Reyes; y nos acaban llenando la casa de todo tipo de juguetes que, en muchas ocasiones, terminan olvidados en el fondo de algún armario.
Acabadas estas fechas puede ser un buen momento para hacer una selección de los juguetes con los que nuestros hijos ya no jugarán y donarlos a alguna organización solidaria. Este acto puede ser muy positivo para los niños ya que de un lado les inculcamos el valor de la solidaridad y del otro les enseñamos que para pasárselo bien no hace falta acumular el máximo de juguetes en los armarios.
Además, de paso también aprovechamos para hacer sitio en casa donde podremos guardar los nuevos juguetes.
¿Has donado juguetes alguna vez? ¿Dónde los has llevado? ¿Cómo valoras la experiencia? ¿Y tus hijos?