¿Qué esperamos que un niño aprenda cuando le decimos: ¿“Da las gracias a tu amigo?” La mayoría de los padres cree que el niño aprenderá a ser agradecido, y a expresar su sentimiento de gratitud. Pero, ¿aprenden los niños estas cosas al decirles que las hagan? ¿Cómo nos sentíamos de niños cuando nos hacían decir “gracias”? ¿Cuándo desarrollamos un sentimiento sincero de gratitud? ¿Es que el decir “gracias” antes de desarrollar el sentimiento correspondiente nos hizo ser agradecidos? O ¿es que desarrollamos posteriormente nuestro sentido de gratitud, sin relación a estas instrucciones? ¿Es posible que algunos de nosotros experimentemos resentimiento cuando debemos dar las gracias a alguien, compartir, o pedir perdón, porque de niños odiábamos hacer estas cosas?
Tal vez estemos lidiando con nuestra incapacidad de confiar. ¿Es posible que la gratitud sea un sentimiento que no pueda ser experimentado por un niño, o al menos no en la forma en la que los adultos la expresan? ¿Podría ser que cuando las necesidades de la infancia están completamente satisfechas, la gratitud se desarrolle en forma natural? Tal vez necesitemos permitir a los niños el observar la gratitud, generosidad y bondad, en lugar de tratar de enseñarles estos comportamientos.
Qué es lo que aprenden al ser instruidos
Si el instruir a un niño a decir “gracias” (y otras palabras y acciones de buena conducta) no les enseña a sentir y expresar la gratitud en forma auténtica -¿qué es lo que hace?
Algunas posibilidades:
1. El niño aprende que decir a otros lo que deben decir es “buena conducta”. El contenido de la “conversación” está prácticamente perdido ya que el niño está principalmente consciente del hecho de que alguien le está diciendo qué hacer.
2. Un mensaje menos obvio es este: “Yo no puedo confiar en mí mismo para darme cuenta qué es lo que debo decir o hacer; debo depender de la autoridad de los adultos y obedecer las instrucciones” (dependencia, convertirse en un seguidor sin criterio).
3. Relacionado con el punto anterior consta: “Yo no puedo saber por mí mismo lo que debo decir o hacer, por lo tanto no soy suficientemente bueno” (baja auto estima y sentirse insuficiente e incapaz).
4. Un sentimiento similar de insuficiencia puede surgir de la duda: “¿por qué no siento ganas de decir gracias?” Algo debe andar mal conmigo”.
5. El niño aprende as ser falso e inclusive a sencillamente mentir: “Yo en realidad no siento ganas de decir nada (compartir, ayudar…), Creo que lo que debo hacer es mentir, fingir, o montar un show que no refleje mi experiencia interior real.
6. El niño aprende a odiar compartir o decir “por favor” y “gracias”, a la vez que sus memorias sobre hacer esto son de resentimiento, de ser controlado y ser irreal. Al hacer algo que no quiere hacer, está aprendiendo a odiar la expresión de agradecimiento (compartir, ayudar, etc.) y el desarrollo auténtico y natural de sus buenos modales puede ser retrasado.