¿Cuántas veces hemos recurrido a él para calmar el llanto de nuestros hijos? El chupete es un instrumento útil pero es necesario saberlo utilizar con criterio.
1. Se recomienda su uso solo hasta el primer año. Llevarlo más tiempo puede ocasionar en el futuro una mala oclusión de ambas mandíbulas. Además, a partir del año los niños suelen ir a la guardería y son proclives a intercambiar chupetes entre ellos y, por lo tanto, enfermedades.
2. Usar chupetes proporcionales a la boca del niño, de calidad, que cumplan las normas de seguridad; si es de una sola pieza y anatómico, mejor.
3. También se ha de tener en cuenta su higiene. Agua y jabón serán suficientes y NUNCA limpiarlo chupándolo nosotros, si es que se ha caído al suelo.
4. No se debe nunca embadurnar con azúcar, miel o productos dulces ni utilizar como tapadera para que el niño acabe de tragarse toda la comida que tiene en la boca.
5. Se deben cambiar a menudo por motivos de higiene y para que el niño no se acostumbre solo a ese.
Estas son algunas normas para utilizar correctamente el chupete. Pero, ¿qué hacer para que nuestro hijo lo abandone? ¿De forma rápida y contundente o de manera lenta y pausada?
¿Qué has hecho para ayudar a tu hijo a abandonar esta costumbre? ¡Comparte tu experiencia con otros padres que están ahora en ese mismo proceso!