General Artigas, lindo pueblito, muy buena gente, la verdad allí la pase muy bien.
Ahí llegamos en el 80, mi abuela con su pobre pensión, y tras 3 años con varias mudanzas dentro del pueblo, pudo terminar su casita, chiquita pero muy cómoda, sala-comedor y dormitorio, ah y cocinita a leña, la cual debíamos salir a buscar todos los días. En temporadas en el que el cambio del peso-guaraní estaba muy bajo y la pensión no era suficiente mi abuela hacia unos bizcochuelos y mi tío-hermano salía a venderlos, en fin gracias a Dios nunca nos falto que comer ni que vestir y todo sin necesidad de robar o pedir limosnas.
Allí viví del 80 hasta el hasta el 87 hice del 3º grado hasta el 3º año de la secundaria, era un estudiante promedio, de los tranquilos y muy perfil bajo, pero a pesar de todo el diferente a todos, quien vivió alguna vez en el extranjero sabrá de que hablo, y más en pueblos chicos siempre se sabe quien no es del lugar, no para mal, siempre fui muy querido, me decían que era despierto e inteligente (mmmm…)
Bueno en fin, cuando termino el 3º me agarro la locura de salir de allí, venir a Buenos Aires a trabajar o estudiar algo más, estaba cansado de lo mismo, quería saber más de mi, más del mundo, así que a pesar de las negativas de mi abuela me vine, primero quede en casa de tía Maria, hermana de mi papa que quiero mucho ya que fue la que me dio mis primeros mimos en mi niñez, y después ya pude alquilar con la ayuda de esta tia una piecita en el mismo hotel (familiar) de los que hay en San Cristóbal.
A los 15 días de haber llegado conseguí trabajo en una confitería como lava-copas en recoleta, imagínense de Gral. Artigas a Recoleta. Igual allí estaba encerrado en la cocina, casi no veía nada, algún que otro famoso (que yo no conocía) de vez en cuando. Dure 6 meses allí, salí muerto, rendido, no saben, era estar parado sacudiendo los brazos durante 8 horas diarias. Llegaba los fines de semana y solo quería estar tirado en alguna plaza lo mas verde posible a leer un libro (Me gusta mucho leer).
Creo que tuve 1 semana de descanso ya que justo a la vuelta de donde vivía (barrio San Cristóbal) pedían un ayudante repositor para un negocio de venta de artículos de limpieza. Allí fui, el trabajo duro pero el ambiente 100% más agradable, el dueño, el señor Jorge García (pongo su nombre porque debe haber miles con ese) estupendo señor que me ayudo bastante. A pesar que su negocio iba para abajo me mantuvo junto a él hasta el último momento. Pobre señor, pasó momentos desagradables, robo en el negocio, del auto el cual era su fuente de ingresos ya que la mayoría de sus ventas era de reparto a consorcios. En fin, un día muy triste me dice que ya no podía seguir abriendo, que le habían ofrecido trabajar en una concesionaria para vendedor de autos y que no tenía otra alternativa que aceptar. Sin auto y con una familia que mantener no le quedaba otra. Ok, sin trabajo de nuevo, salí en la búsqueda acompañado del hijo de Jorge que desde ahora también iba necesitar hacerlo. No paso mucho en que me di cuenta que si conseguía algo seria como repositor o lava-copas de nuevo, o algo peor, así que junte mis pocas cositas (creo que entro todo en una mochila) y me fui de muevo en Gral. Artigas.
Se imaginaran la alegría de mi abuela y la mía al ver que casi nada había cambiado. Con la poca plata que me sobro me page la inscripción y retome el estudio 6 años tarde pero lo hice, en el 94 me inscribo para el 4º año, No saben, pero nunca me gusto estudiar tanto, como en ese periodo. Tenía las mejores calificaciones, así también el 5º peo no tanto el 6º (allá es hasta el 6º) ¿la causa? en aquel tiempo la que sería mi futura esposa.